Aquí estamos de nuevo. De vuelta al caos de la ciudad de Cintalapa. No se ha necesitado mucho para volver a la llamada civilización: despertar en el campo base de Tierra Colorada a las 6:30, empaquetado de las tiendas de campaña y del equipo, pero de los víveres no, ¡porque nos lo habíamos comido prácticamente todo!
A las 9 en punto, al otro lado del claro, nuestro amigo de la colonia de Rabasa viene a encontrase con nosotros con un caballo y un asno para cargar el material del campo. Dos horas de agotadora marcha con las cuestas y descensos extenuantes bajo el peso de nuestras mochilas hasta que llegamos, más sudorosos que nunca, a Rabasa.
Luego, a esperar el camión de la reserva, que puntualmente a las once llegó a través de la polvorienta pista. Ya estamos en marcha y podemos relajar los músculos de las piernas. El ruta, que parece más el lecho de un rio, larguísimo y bacheado dura m´s o menos tres horas entre Rabasa y Cintalapa. En todo caso, como decía al principio, ya estamos aquí.
Per, ¿qué cosas han pasado durante estos días de silencio? Hemos estado literalmente tragados por la selva.
Tierra Colorada es el último bastión habitado por el hombre antes de entrar en el mar verde. Una explanada robada a la selva para cultivar maíz y frijoles y como ha sido robado, la selva lo queire recuperar constantemente, hasta el punto de que imperceptiblemente, cada día lo recupera palmo a palmo. Para reequilibrarlo de nuevo, el hombre recurre a medios drásticos como el fuego. Pero esto es algo sabido y conocido.
El campamento en Tierra Colorada, decía... Desde aquí partíamos cada mañana para adentrarnos en la selva siguiendo las direcciones establecidas en la programación.
Durante el primer día se intentó alcanzar un gran sótano localizado mediante foto aérea. El abismo, llamado por nosotros Sótano de las Huellas, se abre a una hora y media del campo base. Durante la ida de los dos equipos punta, uno explorativo y otro documental, estuvimos acompañados de una familia de monos, del tipo monos arañas, y por un griterío ensordecedor de centenares de cotorras, papagayos de un color verde esmeralda.
El descenso tiene unos 50 metros que se precipitan en el vacío. Abajo, un gran ambiente de bloques de desprendimiento cubiertos de
vegetación. El diámetro del sótano es de unos 150 m pero lo sabremos con exactitud con los datos de la topografía. Después de un dificultoso avance en una pendiente de derrubios y deslizamientos de tierra se entra en una sala con maravillosas concreciones excéntricas y paredes recubiertas de inflorescencias. Más adelante se atraviesa una zona de bellas marmitas que conducen a un gran ambiente subterráneo. Por desgracia, el final de esta sala se cierra en una zona de absorción. De todas formas, la cueva merece la pena. El desarrollo estimado está en unos 700 metros, una vez en Italia, tras realizar la topo, tendremos datos más precisos..
Los otros días estuvieron dedicados a alcanzar crestas y zonas de accesos a cuencas remotas donde se abren sótanos sin explorar localizados mediante las fotos aéreas. Parece poca cosa, pero os aseguro que avanzar en este tipo de terreno resulta a veces imposible. Se trata de lugares nunca atravesados, donde además de la intrincada vegetación se lucha contra una humedad sofocante, los duros desniveles y el paso por zonas infinitas de karren (láminas afiladas de roca calcárea de varios metros de altura).
Y no hablemos del peligro de encontrase con el que es el dueño de la casa, aquí representado por la Nauyaca, un enorme y agresivo vipérido de mordedura mortal.
El último día, como era de esperar, no podía faltar la sorpresa: otra cavidad en dirección Este, el el valle de la Gran Dolina.
Un equipo llegó hasta allí tras unas dos horas de duro camino. Por desgracia, no respondió a nuestras expectativas, pero al menos hemos avanzado en nuestro conocimiento de una nueva zona de la selva.
EL balance es positivo: podemos decir que ahora conocemos una gran área de las selva y que el tiempo necesario para llegar a los puntos avanzados se ha reducido enormemente.
Esta mañana, invitados por la Protección Civil, con un bimotor del equipo de incendios forestales, hemos sobrevolado el áreas explorada a pie por nosotros. El vuelo duró unas 2 horas durante las cuales hemos filmado y fotografiado desde arriba toda el área de la selva explorada a fondo. De vuelta en Italia analizaremos todos los datos para preparar la próxima expedición en la selva.
Han participado en esta expedición: Gianni Todini, Paolo Forconi, Ciccio Lo Mastro, Umberto Del Vecchio, Laura Pala, Laura Russo, Daniel Paharnicu, Pietro Cortellessa, Chiara Pulvirenti, Cecilio Lopez Tercero, Kaleb Zarate Galvez, Lucas Ruiz, Abraham Ruiz, Alberto Ruiz.
Ciccio
Mientras tanto ha llegado el grueso de la expedición de este año. 23 personas de Italia y México que empezarán a trabajar en las zonas más tranquilas y accesibles. Así, para adaptarse lo han hecho con un buen baño en la “Espeleo-piscina tropical”.
Bromas a parte, la jornada se dedicó a comprar la comida y todo lo útil para estos 20 días. A partir de mañana se subirá a las montañas!
El objetivo principal serán algunas cuevas ya vistas y otras dejadas pendientes durante los últimos años. Otro objetivo muy importante en este área será la inmersión del grupo de espeleobuceo.
¡Permaneced atentos!
Leo
Recordemos que esta expedición se ha hecho posible gracias al patrocinio de nuestros amigos: Intermatica (teléfono satélite) Ferrino (material para el aire libre), dolomita (trekking, calzado y montaña), Scurion (iluminaciónn LEDs), Anphibious (sacas estancas) y una contribución en material de Mountain House (alimentos liofilizados para excursionismo y ambientes extremos), TTM Mobile (telefonía outlimits) y Styled (lamparas por buceo).









